UN FUTURO LLENO DE ESPERANZA

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”

Jeremias 29:11

 A medida que pasa el tiempo y nos enfrentamos con diferentes batallas del día a día siendo bombardeados por diferentes fuentes de información, hay tantas voces gritando alrededor de nosotros, diciéndonos cuál camino es el mejor, que meta es la que debemos afrontar, tienes tanto afuera que olvidas escuchar esa voz dentro de ti o en mi caso la voz apacible de su corazón. Es tan fácil dejar de escuchar su voz en un caos como el que vivimos hoy en día, con tanto ruido que se dificultad hacer una pausa y afinar nuestros oídos a escuchar la única voz que puede traer dirección y propósito a nuestras vidas, es tan sencillo perder nuestra identidad por medio de tantos “ejemplos a seguir”, nos enfocamos en lo superficial y vano que es efímero, no transciende en el tiempo, es fugaz y no nos permite centrar nuestro corazón en lo valioso e importante.

Muchas veces me ha pasado que me distraigo y permito que el sonido de muchas voces dirijan mis pasos, olvidándome de entregar mis sendas a su sabiduría, aquel que es dueño de todo lo que existe, aquel que creó los detalles más sorprendentes de nuestro mundo y universo, quien diseñó la complejidad del ser humano, cada célula y tejido dentro de nosotros exalta su perfección. Él, quien es digno de toda nuestra adoración, está completamente enamorado de nuestro corazón; día a día nos busca en medio de este caos para entregarnos su paz y abolir de nuestras mentes la desesperanza y el miedo, no nos quiere visitar por un rato, Él quiere vivir eternamente en nosotros.

Sólo basta con reconocer su presencia en nuestras vidas, concentrarnos en sus detalles de amor que son infinitos cada día, no temer al futuro porque sea cual sea ese futuro debemos sentir paz en su desbordante amor que calma las olas más grandes, silencia las voces de un mar que ruge en contra nuestra, Él quiere que comprendamos cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es su amor por ti y por mi. Si tan sólo comprendieramos ese amor, estoy completamente segura que no tendríamos temor en nuestras vidas.

Oración:

Papito mío, ayúdame a comprender tu amor hacía mi, así como cuando voy al mar y entró paso a paso sintiendo las olas acariciando mi cuerpo y luego todo mi ser esta envuelto en las olas de un océano gigante, así quiero con tu amor Jesús, nadar en las profundidades de tu extravagante amor por mí. No quiero volver a tener miedo al pasado, al presente o al futuro. Amén

 

“Tu perfecto amor echa fuera todo el temor”

1 Juan 4:18

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